Es curioso como una canción, un olor, un sonido, una imagen, es capaz de transportarnos a un lugar muy lejano. Y no nos lleva con nostalgia y no regresamos pensando que el tiempo pasado siempre fue mejor. Simplemente volvemos con la sensación de haber vivido. La forma en la que silva el viento nos lleva a veces a lugares conocidos, jamás extraños y nunca nuevos. No nos hace volar a lugares que sólo la imaginación puede crear. No son paisajes inventados. Son lugares en los que nos sentimos cómodos y sabemos que allí todo va a ir bien. Son recuerdos que nos llegan a través de imágenes. Y seguramente no sea la casualidad la que nos haga recordar, es la necesidad de volver allí. Por nuestras vidas pasan millones de personas. Unas sólo nos rozan al pasar; otras están ahí sin saber porqué y otras, las que más huella nos dejan, se van. No es que desaparezcan, no mueren ni se esfuman. Sencillamente no están cerca. Pero gracias a esas notas y a esos olores, esas personas vuelven a nuestra mente en forma de recuerdo. Y sentimos que están un poco más cerca o que tal vez, jamás hayan estado lejos. Y te das cuenta de cómo las necesitas y lo bonito que era tenerlas a tu lado. O tal vez, lo especial es tener un buen recuerdo y la idea de que siempre que queramos, esas personas volverán, porque sólo depende de la canción que escuchemos.


Os dejo la que me hizo recordar y a la que le debo el empujón que me hizo ponerme a escribir.

Comments (3)

On 7:05 p. m. , alex dijo...

Sin duda la canción destila buen rollo y optimismo. Es muy curioso esto de las músicas, hay algunas canciones que te llevan a lugares y momentos muy concretos; y lo mejor es que vengan espontáneamente, sin ponerla tu, eso no vale tanto, jeje.
Vaya, me estoy poniendo nostálgico, lo siento...

snif snif...

 
On 5:45 p. m. , Norma dijo...

No no, la idea es que sin quererlo, sin proponertelo, escuchando una canción vengan a tu memoria esos lugares... Escucha y recuerda, no recuerda y ecucha.

 
On 6:27 p. m. , alex dijo...

Ya ya, eso digo.
Que así es como debe ser, no vale ponerla a propósito.