No me gusta. Me entristece tremendamente mirar por la ventana a las 17:30 de la tarde y ver que se pone el sol. Que su calorcito (relativo en invierno) nos deja para dar paso a la nocehe, con su oscuridad, su frío y su humedad. Siempre tengo la sensación que el invierno dura mucho más que el verano. O al menos, las estaciones de frío y lluvia son más largas que las de sol y calor. En otoño sobre todo es cuando más noto lo mal que me sienta el invierno. Mi cuerpo está acostumbrado a la luz, la ropa ligera, las tardes que duran hasta las diez y de repente todo cambia. Y más con este cambio climático que casi no nos da tiempo ni a reaccionar. Es un cambio demasiado brusco y creo que no lo asimilo hasta pasado un tiempo. Me siento como un oso que cuando llega un poco de frío se mete en su cueva a hibernar y dejar que el tiempo pase mientras está refugiado hasta que llegue el buen tiempo. Y esta hibernación que hago es tanto física como emocional. Pero esto no puede continuar así. No pienso permitir que una simple estación y un estado climatológico me afecte. Estoy dispuesta a ver el lado positivo de esto: estar calentita bajo una manta viendo una peli; ir más al cine; chocolate con churros; oler a tierra mojada... vale, lo intento pero mi lista de cosas buenas que tiene el invierno se termina pronto. ¿Alguien me ayuda?

Comments (2)

On 8:53 a. m. , Norma dijo...

Por cierto, el concierto de ayer de coña... corto pero muy divertido. Un besito Alicia.
PD: Primer concierto no estival de mi vida.

 
On 6:20 p. m. , Bego dijo...

Per a tot hi ha un moment, i un temps per a cada cosa sota el sol. Temps d'nfantar i temps de morir, temps de plorar i temps de riure, temps de lamentar-se i temps de ballar, temps de llançar pedres i temps d'aplegar-ne, temps d'abraçar i temps d'allunyar-se de les abraçades, temps d'estimar i temps d'odiar, temps de guanyar i temps de perdre.
Eclesiastés 3, 1-8